Dos barrabravas quedan fuera de las canchas por dos años

Bebote Álvarez dos años

Después de muchas idas y vueltas, finalmente el Gobierno nacional utilizó la “Restricción de Concurrencia Administrativa” para Pablo Bebote Álvarez y César Loquillo Rodríguez.

A través de esta medida, los dos jefes barrabravas de Independiente no podrán asistir a ningún estadio del fútbol argentino durante dos años.

La resolución fue publicada en el Boletín Oficial, en la que se establece que Bebote Álvarez y Loquillo Rodríguez quedan fuera de las canchas debido a las amenazas que se hicieron mutuamente por medio de las redes sociales, a raíz de una disputa que tienen desde hace muchos años para quedarse con el control de los negocios barrabravas.

Los antecedentes inmediatos para ambos había sido la sanción tomada por la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide), que en marzo los imposibilitó de poder asistir a estadios de la provincia de Buenos Aires.

Con la medida tomada ahora por el Gobierno nacional, la medida se extiende a todo el país, lo que sin duda será un buen precedente para los demás casos de violencia barrabrava que aún no fueron sancionados.

En esta resolución aplicada a ambos barrabravas, se deja constancia de que con la información recogida a través de medios informáticos, se pudo constatar la existencia de amenazas de ambas partes, cuyo objetivo era amedrentarse mutuamente y quedarse con el dominio mayoritario de la barra.

Este hecho tuvo lugar a través de las redes sociales, en la que tanto Álvarez como Rodríguez se desafiaron el pasado 18 de marzo a enfrentarse personalmente para solucionar sus diferencias.

Junto a la sanción de los líderes de la barra de Independiente, también se aplicó la misma medida a cuatro barras de Racing, quienes por doce meses no podrán pisar un estadio de fútbol en Argenitna.

El hecho se dio en el club Alvear, en donde el 8 de agosto se midieron en un tiroteo las dos facciones de la Guardia Imperial.

Según lo informado por la disposición, el enfrentamiento incluyó armas de fuego, amenazas de ambos sectores de la barrabrava y lesiones a diferentes personas, lo que provocó que tuviera que intervenir la Comisaría 40 de la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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